Wednesday, July 9, 2008
Web 2.0
Y nosotros… ¿cómo nos involucramos?
Internet es un espacio cada vez más abierto, más público que nos permite involucrarnos directamente en la comunicación. Ya no se es necesario ser periodista o escritor para poder publicar algo, basta con hacer un clic y nuestras ideas quedan plasmadas en el cyber-espacio para siempre. La existencia de blogs y páginas por el estilo, que permiten a las personas publicar su opinión han generado el llamado “periodismo participativo”, el periodismo del siglo XXI que no se limita a las noticias formales sino que también incluye opiniones cotidianas, distintas visiones de los problemas que nos rodean.
Esto no significa que ya no se requieran periodistas, sin embargo, hoy en día hay una red cada vez más amplia de periodismo “no tradicional”, que a fin de cuentas compite directamente con en formal. El periodismo participativo ha ido incorporándose mediante correos electrónicos, chats, foros, blogs, etc. y hoy juega un rol fundamental en los medios de comunicación.
Este fenómeno no solo se observa en Internet. Nuestra naturaleza social nos impulsa a querer relacionarnos con otros y expresar nuestra opinión. Debido ha esto, tal como Internet ha tomado fuerza en el tema de la participación, ya hace algunos años las radios se han convertido en especies de foros en vivo. Cada vez hay más programas de discusión y opinión, que miles de personas sintonizan. Los temas son muy diversos abarcando actualidad, política, religión o cosas mas triviales como hacer reclamos públicos, “denunciar” a quienes nos molestan o mandar saludos.
Lo importante, es entonces hacer buen uso de este recurso. Día a día se generan miles de blogs, incluso segundo a segundo, sin embargo ¿cuántos de estos son realmente utilizados? Gran parte de los blogs creados se cierran o dejan de usar en un periodo que no supera los tres meses. Muchos crean páginas por modas (por ejemplo, los fotologs, que tuvieron peak hace un par de años pero que hoy en día disminuyen cada vez más, siendo reemplazados por facebook). Es interesante ver este reciclaje que se da día a día en Internet. Las páginas siguen estando ahí, pero se dejan de usar porque encontramos una nueva y más interesante.
A través de esto también podemos ver reflejada a la cultura occidental. El mundo de las tecnologías es un mundo de recambios, un mundo desechable donde lo más atractivo gana y lo demás es desperdicio. De esta misma forma funciona el mundo hoy. Podemos intentar ir en su contra, pero a la larga la mayoría termina dejándose llevar pero este flujo a alta velocidad. Por lo tanto, si ya estamos insertos en el, nos conviene participar, crear espacios de diaólogo colectivos pero que a su vez sean enriquecedores, que nos permitan ahondar en nuevas perspectivas y crear redes sociales amplias. De esta forma, podemos combatir un poco el problema de la brecha comunicacional.
EL periodismo participativo nos permite dar un verdadero sentido al mal empleado término “conectarse” a Internet, que simplemente se refiere a abrir el buscador. Nos invita a verdaderamente encontrarnos con los demás miembros de esta nueva sociedad y hacer conexiones reales con ellos, es decir, comunicarnos.
Tuesday, July 8, 2008
La brecha digital...
Desde mi punto de vista, la globalización se nos ha escapado de las manos, va más allá del control humano, incluso se podría decir que tiene vida propia. Este crecimiento exagerado, al darse en tan poco tiempo nos obliga a adaptarnos muy rápido y como consecuencia de esto, a nivel personal se ha generado una desglobalización. ¿Qué quiero decir con esto? Que a pesar de tener cada vez más información a nuestro alcance, la brecha entre las personas tanto de distintas naciones, como de distintos grupos sociales es cada vez mayor.
Por un lado esta capacidad de saber que hacen mis amigos ya sea por las “mini noticias” de Facebook, sus sobrenombres en Messenger, etc. permite que me centre cada vez más en mi propio mundo. Internet no sólo amplía la información respecto al mundo en general sino que cada vez puedo interiorizarme más en la vida personal de mis conocidos. Esto por si mismo no es malo, lo grave es que al centrarnos tanto en lo micro, dejamos de utilizar Internet como una herramienta que nos permita ver lo macro. Internet está tan personalizado que ya no es algo global, sino que se convierte en algo más personal. Por ejemplo, muchas personas tienen como página de inicio igoogle, que es una función personalizada de google que nos permite poner rss y feeds sobre cosas que a nosotros nos interesan: el clima local, el horóscopo, links que me sirvan para mi trabajo o estudio, algunas noticias, juegos, fotos, la bandeja de entrada del correo electrónico, etc. Al abrir Internet ya lo limito a lo que me afecta directamente. Muy pocos se van a dedicar a “navegar” para hacer conexiones transcontinentales o para encontrar información sobre cosas que no requieren para su trabajo, no tendría sentido, sobre todo por el agitado ritmo de vida que estamos acostumbrados a llevar (que también es un reflejo de la forma acelerada en que crecen los medios de comunicación). Esto hace que nos desliguemos del mundo y creemos en cierta forma nuestra propia red, altamente personalizada, para nada globalizada.
Por otro lado, se deben considerar las grandes desigualdades que se generan en cuanto al acceso a Internet. Hoy en día en todos lados casi se asume que uno tiene conexión a Internet y ni si quiera se cuestiona el tener computador. En los colegios y las universidades es como una ley no escrita, un pre-requisito. Los trabajos, notas y todo tipo de instrucción es a través de la web y si alguien no tiene acceso a ella, se queda atrás. De esta forma, se va marginando a cierto porcentaje de la sociedad que no puede acceder a este servicio. Esto amplía enormemente la brecha social, porque claramente no está en las mismas condiciones alguien con computador que alguien que no tiene que simplemente queda atrás. Lo mismo ocurre a nivel mundial. Las potencias económicas tienen un acceso a tecnología muchísmo mayor al de países subdesarrollados por lo que su crecimiento siempre va un paso más adelante y al tener posibilidad de adquirir tecnologías cada vez mejores, la brecha se hace cada vez mayor, como una función exponencial, separando cada vez más las naciones entre si.
Concluyendo, creo que los beneficios de Internet y la revolución de las comunicaciones son muchos y conocidos ya para todos, pero si no tenemos cuidado, puede ser un arma peligrosa. Todo lo que nos acerca, se puede ver opacado por la manera en que distancia a distintos grupos sociales, culturales y económicos. Las sociedades, gracias a la personalización de Internet y a la inequidad en cuanto a acceso, se ven cada vez más segmentadas y esto es una contradicción total al concepto mismo de “medios de comunicación”.
Wednesday, July 2, 2008
Información = comunicación??
Hoy en día, la masificación de las comunicaciones nos parece algo tan natural que ni siquiera nos cuestionamos cómo sería no tener acceso a ello. Las generaciones de los años 90 nacieron y han crecido toda su vida con computadores al alcance de la mano, acceso a Internet de alta velocidad y un mundo que cada vez es más digitalizado. Esta es la era virtual. Las frecuencias de radio, las enciclopedias, e incluso las bibliotecas van quedando atrás, haciéndose cada vez más innecesarias.
Claramente, el acceso ilimitado a información de todas partes del mundo (e incluso de algunas partes del universo) nos beneficia enormemente, pero llega cierto momento en que la información nos colapsa, nos sobrepasa. ¿A quién no le ha pasado que realizando investigaciones se abren tantas páginas qué puede ocupar? De cierta forma nos estamos ahogando en información y no sabemos que hacer con ella. Por otro lado, la tecnología nos consume. A pesar de todo el tiempo que ganamos gracias a Internet al investigar, hacer trabajos o comunicarnos con alguien que no está físicamente presente, cada vez pasamos más tiempo sentados frente al computador. Somos adictos a la tecnología. Sin celular, se nos acaba el mundo, sin Internet, peor. Las vacaciones nos estresan porque no podemos revisar nuestro correo electrónico. Se lee cada vez menos, nos reunimos cada vez menos con los amigos en una heladería o en un café, porque ya no es necesario. Tenemos el mundo digital en la palma de la mano, pero ¿qué pasa con el mundo real? ¿No será que tanta comunicación está limitando nuestra manera de comunicarnos?